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martes, 16 de enero de 2024

Entre el egoísmo, el amor, la comodidad

Cuando las palabras se vuelven vacías, cuando el dolor físico no importa, cuando el esfuerzo lo pone otro, cuando el silencio hace ruido, solo para el que lo provoca, esperando la nada, mirandolo todo. Cuando la noche y el día confluyen en una dinámica agotadora y frustrante y los días se vuelven monótonos, siempre con la misma dinámica, la mochila que llevas en los hombros es cada vez más pesada, las piernas tiemblan intentando sostenerla, pero los hombros son los mismos y la fuerza ya no alcanza. Cuando se hacen carne las vivencias y nada cambia porque las prioridades no son las mismas para todos, porque solo importa no salir de ese lugar de confort si otro puede hacer y resolver las situaciones que sobrevienen en el día a día. La palabra es un muro que te encarcela en la verborragia con interlocutores sordos, poco empáticos donde ni siquiera la lástima ayuda a la redención. No sólo los gobiernos más o menos autoritarios te coartan la libertad, si no vos o él, ella, cuando las obligaciones dependen de una sola persona y no haces nada por comodidad en el vínculo en el que te encuentres. No hay nada más valioso para el ser humano que el tiempo que cuando somos chicos no valoramos porque nos creemos inmortales y cuando adultos se llena de impotencia, resentimientos por todo lo que postergaste , pero el egoísmo y la culpa se peleaban en tu mente, y la culpa ganó la batalla y te encontrás con medio camino recorrido y te das cuenta que un poco de egoísmo no es malo cuando la empatía se saca el velo y acciona y compensa la balanza.