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miércoles, 17 de junio de 2020

Las distintas Lorenas que habítan en mí.

Estoy sentada en el sillón del comedor diario de mi casa, siempre tan blanco y pulcro, poseedor de las mejores siestas familiares luego de alguna comilona dominguera familiar .
La gata que reposa en el puf y se obnubila con las imágenes del televisor e intenta atraparlas con sus patitas, cuando un vacío se apodera de mí y me pone introspectiva, porque hubo un día, en que el mundo se detuvo; los autos ya no podían circular, para viajar en colectivo a un lugar específico había que comunicarlo y pedir autorización, las familias ya no se podían visitar, perdieron todo contacto, solo una luz posibilita una caricia a la distancia (las redes sociales), las calles se llenaron de desolación y lo que todo era normal y habitual dejó de serlo; desde la higiene, la distancia social, las compras del supermercado y las familias se disgregaron, el mundo se puso en pausa, las fábricas dejaron de trabajar, bajo la contaminación mundial, las calles se vaciaron por completo por una brutal pandemia que se llevaba a miles de personas alrededor del mundo, pero fue ganada y reconquistada por la naturaleza y en esa sensación de ostracismo en la que me encontraba, mi cuerpo y mi alma decidieron conectarse, pero con cuál de todas las Lorena iba a convivir? con la adolescente altruista? a la que le molestaba las mentiras y enarbolaba la bandera de la verdad, a veces sin darme cuenta, ofendiendo sin medir el daño, que mis palabras podían causar al otro, porque era tan ingenua que creía que las personas podían cambiar si yo se los hacía notar? qué locura?no? porque cada persona es y vive cómo puede, es su propia circunstancias, pero desde mi corta edad no lo comprendía.
Con la divertida, pícara que le pone buen humor a todo y se limita a vivir con lo que tiene y disfruta de ello o con la que se desespera por todo lo que le falta, o la que crea e innova, inventa una comida con poco o añora y se queja por todo?.
Quizás quiera refugiarme y acovacharme y conectar con esa sensibilidad tan particular que tengo, la cariñosa la compasiva la que es feliz al ver sonreír a los que quiere.
Muchas veces me pregunto como percibirá la gente como soy? será que soy de la misma manera con todos o mi personalidad se va moldeando de acuerdo a las personas con las que me voy enfrentando en la vida? la estudiante, la hija, la hermana, la tía, la prima, la sexy, cada roll quizás determina quién soy.
A veces tímida a veces desenfadada, pero siempre honesta a mí misma.
Una de esas Lorenas que conviven conmigo reflexiona y siempre se cuestiona, es más fácil darle lugar a mi parte buena o a la mala?
Y mi parte reflexiva me enseña a que lo más fácil es ser malo, responder a los bajos instintos, insultar y darle rienda suelta a la ira
 por qué?
Porque ser bueno implica contenerse, autocensurarse para no ofender, aprender del dolor para construir, respirar y pensar antes de actuar, es desprenderse para dar e intentar ser solidario, nada de esto es fácil y sencillo pero a mí me gustan los retos y siempre dejo que gane la Lorena resiliente, luchadora amorosa y sonriente.

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